ODISEA   

    Entre millares de amarillentos tubos, canales y conductos surgió la escena, emergió aquel lienzo de pálidos matices ambarinos y dorados, una lámina de orgánico y armónico colorido azafrán qué finalizó en una excepcional degradación de tonos anaranjados.

   

    Me encontraba aturdido en aquella inmensa sala, la aglomeración que fluía a mi alrededor se hallaba por seguro tan desconcertada y desavenida como yo, me preguntaba el porqué de tal concentración de masas y que papel tendría yo en tal multitudinaria reunión, intenté recordar cómo había llegado hasta allí, donde perdí el conocimiento, evocar una imagen en que me devolviera la confianza, tan sólo un fragmento de mi pasado más reciente, pero poco a poco fuí cayendo en la cuenta de que no había extraviado sólo el recuerdo de mis últimos actos, no sólo se había turbado mi pasado más actual sino que había perdido mi pasado, mi vida, toda mi existencia, no lograba recordar absolutamente nada, carecía de todo conocimiento, repentinamente advertí que ni tan siquiera me acordaba de mi hábitat natural, no recordaba ni mi propio físico ni mi rostro, no recordaba mi aspecto ni mi semblante, ¿cuáles serían. mis facciones y rasgos .más característicos?, ¿y mis gestos, cómo serían mis expresiones más congénitas, peculiares y propias?, de repente me sobrecogió el miedo más terrible que pudiera existir, me miré rápidamente y observé mi cuerpo, la sorpresa fue rotunda, no me identificaba con aquel blanco y viscoso cuerpo, no sabía siquiera qué extraño ser era, no podía ver mi rostro pero me lo imaginaba en relación al resto del cuerpo, además mi vista era escasa y nebulosa, la visión se perdía en una espesa niebla, una bruma tan densa y consistente, que ni siquiera estaba seguro de gozar del sentido dé la vista, más que ver creo que poseía alguna insólita y extraordinaria facultad para imaginar y concebir todo mi alrededor, alguna inusitada capacidad para evocar el paisaje que me rodeaba, proyectarla a mi mente, reproducirla y representarla en mi interior, quizás alguna especie de sensor que convertía sensaciones en imágenes.

 

    Comencé a dudar sobre si había perdido el conocimiento o por el contrario tal acababa de surgir en mi, quizás el conocimiento era el presente., acababan de implantármelo, tal vez no, había llegado hasta aquí sin saber el cómo ni el porque, sino que había surgido aquí mismo en el preciso momento en que me di cuenta dónde me encontraba y comencé a reflexionar, pensé que había surgido de la nada, que acababa de nacer, tal duda sobre mi ser fue convirtiéndose en teoría y más tarde en la gran y única verdad. Me preguntaba si todos aquellos seres que se encontraban a .mi alrededor pensaran lo mismo que yo y si habrían llegado a la misma conclusión.

 

    Intenté relacionarme con aquellos que me rodeaban, entablar una conversación, pero rápidamente me di cuenta de que era imposible, no sabía hablar, no sabía relacionarme, no conocía ningún tipo de idioma, ningún tipo de comunicación, había cientos, miles, miles de millones de seres como yo en aquella sala produciendo un bullicio habitual en las grandes concentraciones y sin embargo ninguno de ellos se comunicaba, nadie se relacionaba aparentemente, nadie emitía ningún sonido, ¿de dónde procedía aquel zumbido tan sórdido producido por la multitud si nadie emitía ni el más mínimo ruido? rocé con uno de mis compañeros y de pronto experimenté una sensación nueva en mi, una impresión única, solamente comparable a la comunicación, un excepcional enlace, aquel contacto me transmitió una serie de vibraciones que se transformaron en sensaciones, en una inaudita forma de lenguaje, advertí que todos se rozaban y comencé a relacionarme en el bullicio, todos radiaban nerviosismo e incomprensión, algunos incluso terror, personalmente decidí asumir la situación con calma, observar e intentar buscar explicaciones.

 

    Al cabo de unas minutos, horas o días, no puedo precisar el tiempo que estuve en aquel lugar, la sala comenzó a palpitar muy lentamente, un latido rítmico y fuerte, el nerviosismo comenzó a reinar en la sala, muchos compañeros habían muerto y otros muchos habían surgido de la nada, la regularidad y equilibrio que había reinado hasta entonces se vieron perturbadas ante los latidos que fueron convirtiéndose en vibraciones y éstas en temblores que exaltaban en tremendas sacudidas a la multitud, aquellas enormes pulsaciones continuaron un buen rato haciéndose paulatinamente mas constantes con un ritmo y compás acelerado hasta que surgió un descomunal y enigmático agujero negro con uña inmensa fuerza que nos atraía y que fue absorbiendonos hacia él, muchos de mis compañeros intentaron ineficazmente resistirse a .la atracción a la que erar sometidos, otros se lanzaron espectacularmente sin ningún amparo hacia el vacío, yo al igual que otros muchos me dejé llevar sin oponer inútiles resistencias, al llegar al enorme orificio fuimos brutalmente proyectados hacia las enormes paredes de otro hábitat parecido pero distinto en temperatura y olor al que hasta ahora nos había cobijado, el desconcierto dominó a muchos y comenzaron a formarse en grupos para er atravesar aquel despiadado órgano, pero tan sólo los más fuertes y rápidos conseguían traspasarlo, la gran mayoría quedaba atrapada sin salvación entre las mucosas, yo conseguí atravesarla sin mucha dificultad acompañado de un grupo bastante rápido y compacto pero calculo que de los tres millones de seres que partieron como yo tan sólo conseguimos pasar millón escaso.

 

    Tras la masiva muerte continuamos la carrera entre interminables y oscuros conductos.

    Comenzó a difundirse el rumor de que tan sólo uno de nosotros sobreviviría en aquella carrera plagada de peligros y amenazas, y que aquel único y singular ser hallaría el Olimpo, un paraíso sin igual donde encontraría amparo, esplendor y gloria, fue surgiendo entonces la rivalidad más encarnizada entre todos,, y cada uno de nosotros, aquella carrera se fue tornando en una dura y áspera lucha, en una severa competición por la supervivencia y la salvación.

 

    No puedo concretar el tiempo exacto que pasamos deambulando y penetrando aquellos infinitos y lúgubres callejones recorriendo sombríos y tenebrosos paisajes, resistiendo momentos de angustia. y vértigo, soportando las terribles imágenes de compañeros fatigados, desamparados y muertos, hasta que tan sólo un millar logramos sobrevivir al desolador entramado de tubos y conductos sin fin, el camino que nos aguardaba era más amplio y sosegado, una enorme cuesta la cual nos ayudaba a subir unas tremendas contracciones, aunque el peligro no había acabado todavía, enormes matorrales iban aleatoriamente surgiendo del suelo atrapando a los más despistados y llevando a cabo una'selección natural, tuve que estar muy atento y rápido, sin perder,. un instante la concentración hasta conseguir saltear todas aquellas trampas asesinas junto a menos de quinientos compañeros.

   

    Una trascendental duda pos invadió, el camino se dividía en dos, una bifurcación en la que tan sólo uno de sus canales conducía al paraíso prometido, ¿pero cual? ¿izquierda o derecha?, la elección equivocada supondría que todos los esfuerzos fueron realizados en vano, decidí al azar tomar el camino de la izquierda junto a doscientos compañeros, tras cruzar el largo y penoso conducto apareció ante nosotros una colosal montaña, sabíamos que tan sólo uno conseguirla llegar a la cima, la descarnizada escalada se produjo al instante, sin el mas mínimo respiro, la mas tremenda dé las rivalidades para conseguir el asegurado paraíso, muchos rodaban hacia abajo o quedaban sin respiro ni esperanza y otros parecían en las mortales trampas que ofrecía la montaña, tan solo unos veinte conseguimos llegar hasta un punto en el que surgió el monumental cráter, estaba claro, el más rápido, el primero que entrara obtendría lo prometido, salí disparado hacia la boca de aquel formidable volcán apartando sin compasión a cuantos me intentaban sobrepasar, me fallaban las fuerzas y la velocidad. pero no podía fallar ahora, estaba tan solo a unos metros, alguien me pasó sin mucho esfuerzo y se disponía a llegar el primero cuando afortunadamente para mí una de las ácidas mucosas que debía saltear antes dé lanzarse sobre el cráter lo inmovilizó dejándome el camino vencedor libre, al penetrar se provocó una reacción en la enorme membrana y no dejó pasar a nadie más, los demás golpeaban e intentaron entrar inútilmente.

   

    Reinaba la calma y el silencio en el interior de aquella montaña, una espectacular y casi transparente esfera fue formándose a mi alrededor, cuando estuvo finalizada fue subiendo paulatinamente transportándome hasta el exterior del cráter, protegiéndome esta vez de todos los peligros del lugar, a medida que fuí subiendo pude contemplar el desolador horizonte repleto de millones de cadáveres y millares de rezagados y derrotados compañeros que eran aniquilados sin compasión por expertos mercenarios que acicalaban el territorio.

   

    Allí dentro, invadido de una enorme e inexplicable felicidad tuve consciencia del motivo de tal sanguinaria competición, una contienda sin lugar para un segundo, sólo el mejor conseguiría la grandiosa recompensa: transformarse de la más simple y sencilla célula, en el ser más complicado y confuso del universo, la selección precisa para que el mejor, un único espermatozoide se convirtiera en un nuevo ser humano, la incomparable odisea del ciclo de la vida ya estaba en marcha.

 

Juan Antonio Fuentes Flores.