SER MUJER

 

    ¿Cómo y cuándo el ser hombre o mujer dejó de ser una descripción para convertirse en una categoría que primero nos diferencia y luego nos jerarquiza dándonos un papel secundario?.

  

    No seria tarea fácil buscar la respuesta en un tiempo histórico o en un marco geográfico remoto;las conductas se generan a lo largo de los tiempos, atraviesan las distintas sociedades, y con frecuencia dan lugar a mitos que se utilizan para justificar lo que no es razonable.

 

    Uno de estos mitos es la inexistencia del trabajo femenino; La pérdida de relevancia social de la mujer justificada con frecuencia por su ausencia del proceso productivo las mujeres no trabajan, luego no tienen derecho a decidir - Este es uno de los mitos más extendidos por más que la realidad lo contradíga. Fuentes de las Naciones Unidas aseguran que al menos un 50% de la producción de alimentos en el Tercer Mundo se garantiza por el trabajo femenino, en Africa el porcentaje llega al 80% y en el Sudeste Asiático el 90% de las mujeres trabajan en la agricultura.

 

    La Universalidad del rol femenino, es otro de los mitos - Hay tareas de hombres y cosas de mujeres, los hombres ejecutan lo importante y las mujeres lo secundario - Aquí nuevamente la realidad es terca en demostrar lo contrarío; mientras que en occidente la construcción se considera masculina en África es tarea de mujeres, en países asiáticos el comercio queda en manos de mujeres mientras que la costura es trabajo masculino. ¿En qué quedamos?, no es que los hombres realicen la importante sino que solo se considera importante lo que hacen los hombres.

 

    En estas, y otras, falsedades se sustenta la discriminación de la mujer.

 

    A su vez, cuando queremos relacionar mujer y trabajo partimos de una idea limitada porque nos  referimos al trabajo asalariado olvidando que el trabajo doméstico - socialmente necesario - viene siendo en exclusiva tarea de mujeres.  

 

    A partir de aquí podemos preguntarnos ¿Como se sitúa la mujer ante el mundo del trabajo asalariado?.

 

    En primer lugar una mujer elige entre "trabajar" y ser llama de casa", decisión que la sociedad no le plantea a ningún hombre. Pero es que, además, no se trata de una elección libremente adoptada; pesan en la balanza miles de elementos para disuadiría de un tipo de actividades o de encaminarla hacia otras.

 

    Pesan los mitos que también están arraigados en la mente de cada mujer; pesa la educación, que les presenta una historia, ciencias y artes de las que está ausente; pesa el lenguaje que generaliza en masculino y que, simultáneamente la anula y la excluye; pesan las ofertas de trabajos y sectores "femeninos"; y pesa la doble jornada.

 

    Cuando un hombre decide buscar un trabajo está pensando en 8 horas diarias, descanso semanal y vacaciones anuales, cuando lo hace una mujer esta pensando en algo bien distinto; ocho horas diarias de trabajo reglamentario además de las que supone el trabajo doméstico, festivos para atender las necesidades de la familia y la casa acumuladas durante la semana, ¿vacaciones?, ¿alguna mujer tiene vacaciones?, además de la permanente sensación de tener la casa y la familia abandonadas. Definitivamente no es lo mismo.

 

    Aún así las mujeres que decidimos trabajar fuera aun habremos de afrontar otras realidades:

    Ofertas de trabajo en masculino -conserje- o en femenino -limpiadora- exigencias de buena "presencial", no tener "cargas familiares" ...

    Salarios diferentes para el mismo trabajo. Discriminación en las posibilidades de acceso, (aún persiste el Criterio de que las mujeres le quitan el puesta de trabajo a los "padres de familia") ...

    Y en las posibilidades de promoción - ¿Cuantas mujeres pueden trabajar fuera, trabajar en casa y además estudiar para ascender?.

 

    Así que después de años de condicionamientos y obstáculos terminamos convencidas de que nuestro trabajo no ha de servir para realizarnos como personas sino que es secundario, accesorio y auxiliar; y elegimos ¿libremente? y nos dirigimos a sectores en los que se de continuidad a lo que la sociedad considera femenino: La Enseñanza y la Sanidad.

 

O a lo que nos permita completar el salario del marido con una ayudita: La economía sumergida y el trabajo a tiempo parcial. Aquí conviene hacer

referencia a algunos datos que explican en buena medida el como es, el porqué de la presencia de las mujeres en la economía

sumergida.

 

    ¿Por qué?

    - Falta de otras alternativas de empleo.

    - Escaso nivel de formación, se hace como compensación del paro del marido o los bajos salarios.

    - Muchas empresas "legales" no admiten mujeres casadas.

    - Se puede trabajar en casa.

 

    ¿Como?

    - Trabajan a destajo / sin vacaciones.

    - No se les da de alta en la seguridad Social.

    -Las mujeres denuncian la situación para no perder esos ingresos.

    Para quien piense que estos son casos aislados conviene recordar que la Economía sumergida llega a superar el 20% del producto interior bruto en nuestro país, el 35% en Italia, el 25% en Estados Unidos, ... y es un trabajo mayorítariamente realizado por mujeres.

 

    Cuando hablamos de discriminación de la mujer en el mundo del trabajo, no estamos hablando de otro siglo, ni de otra galaxia; quizás tampoco hablemos de las leyes, pero si hablamos de la realidad, de lo que se está haciendo aquí y ahora.

 

    Y sin embargo se avanza; todas dimos un paso hacia el futuro con las mujeres de Hunosa, que lucharon y consiguieron un puesto de trabajo en la míneria enfrentándose a quienes le negaban ese derecho.

 

    Quizás el mayor avance se dé cuando entendamos que la discriminación de la mujer no es un problema individual al que enfrentarse en solitario, sino un problema socíal; cuando nos reconozcamos en las demás mujeres y no las veamos como rivales, sino como companeras con las que construir un futuro más digno, para todas.

 

Lola Sanisidro

S. Enseñanza de CC.OO.